A veces y pareciera muy normal nos apresuramos a hacer juicios sobre otras personas, porque pareciera ser que la sociedad hoy en día nos preparará de antemano para esta situación.
Tener la capacidad individual de evaluar y darse el tiempo de conocer cómo es realmente cada ser humano te hace mejor persona, y no solo porque requiere de ti que coseches actitudes como la empatía, la comprensión, la reflexión o el autoexamen; sino, porqué te hace ver más allá de lo que la gran mayoría de personas hoy en día ven.
Hacer juicios apresurados o tener preconcepciones de como son los que nos rodean nos lleva a estar casi que en un modo ofensivo, no dejando que nada penetre nuestra barrera personal que significa abrirnos para que otros nos entiendan, nos respeten por lo que somos y por lo que hacemos (acciones),etc., estamos tan alerta de no querer ser lastimados que vivimos tan aprisa pasando por alto que somos parte de un mundo diverso.
Y ocurré que este es un mundo inmenso con millones de personas con que puedes interactuar, debemos de aprender a reconocer que los límites los ponemos nosotros mismos. Y en este mundo hay no solo diversos pensamientos, sino colores, gustos, preferencias, ideologías, etc., ¿estás dispuesto a descartarlo todo tajantemente sin darte la oportunidad de entenderlo? ¿consideras que esá actitud te vuelve mejor persona?
Saber dondé estás parado, entender que el mundo es como es y no como tu en tu mente lo has idealizado, nos permité abrirnos a la gama de oportunidades, obviamente no perdiendo nuestra propia identidad, porque si somos personas que admitimos nuestros errores y los enmendamos no hay nada mejor que distinguirnos del resto como seres de luz y con esto no quiero hacer una alegoría espiritual sino, más bien, una especie de metáfora. Dondé al ser de luz eres alguien a quien los que le rodean, le piden consejo, le escuchan y se dejan influenciar, ayudan y buscan de su ayuda, extrañan y necesitan; y no solo sus familiares que son el conjunto de personas más cercanos en la vida de cualquier ser humano, sino toda una multitud de personas diferentes y únicas por sus propias características que abren las puertas de su corazón (otra metáfora) para darse a conocer, querer y respetar.
El mundo es un gran ecosistema, la tierra está viva incluso a veces pasamos por alto esto. Somos como los pequeños microorganismos que viven en nuestra piel y organos internos, estamos sobre la tierra y que mejor forma de vivir si todos cumplieramos a plenitud nuestra función en la vida ayudado a que todo sobre la tierra sea mejor, con una mejor actitud y disposición a entender todo lo que nos rodea.
Espero que está reflexión la comparta alguien más alla fuera en el ciberespacio y en cualquier lugar del mundo.
Y a cualquiera que lea esto, le deseo el mejor día de su vida.
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sábado, 6 de febrero de 2010
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